
«Mi hermana amenaza con arrebatarme a mi compañero… y yo dejo que se lo quede»
Nacida sin loba, Seraphina siempre ha sido la vergüenza de su manada. Hasta que una noche de alcohol acaba en un embarazo y en un matrimonio con Kieran, el despiadado alfa que jamás la quiso.
Sin embargo, sus diez años de matrimonio distaron mucho de ser un cuento de hadas.
Durante todo ese tiempo, Seraphina soportó una humillación tras otra: nunca recibió el título de Luna ni la marca de apareamiento. Solo conoció sábanas frías y miradas aún más gélidas.
Cuando su perfecta hermana regresó, Kieran le pidió el divorcio esa misma noche, y toda su familia celebró el fin de su matrimonio.
Seraphina no opuso resistencia. Se marchó en silencio.
Pero, cuando el peligro llamó a su puerta, salieron a la luz verdades capaces de cambiarlo todo:
☽ Aquella noche no fue un accidente.
☽ Su supuesto «defecto» es, en realidad, un don extraordinario.
☽ Y ahora todos los alfas, incluido su exesposo, lucharán por reclamarla.
Lástima que Seraphina ya no esté dispuesta a ser propiedad de nadie.
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El gruñido de Kieran me hizo vibrar hasta los huesos mientras me inmovilizaba contra la pared. Su calor me abrasaba incluso a través de la ropa.
—¿Crees que puedes marcharte así de fácil, Seraphina? —Sus dientes rozaron la piel sin marcar de mi cuello—. Eres mía.
Deslizó una mano ardiente por mi muslo.
—Nadie más volverá a tocarte.
—Tuviste diez años para reclamarme, alfa —repliqué, mostrando los dientes en una sonrisa desafiante—. Qué curioso que solo recuerdes que soy tuya… cuando estoy a punto de alejarme.