
A solo un mes de la boda, el prometido de Vivian Carter, Ethan Harrison, soltó una bomba: quería tener un bebé de probeta con su hermanastra
Y para colmo, huyó del país con la misma hermanastra para evitar el escándalo, dejando a Vivian en la más absoluta humillación.
Todos daban por hecho que Vivian estaba locamente enamorada de Ethan y que lo esperaría hasta que regresara
Pero no tenían idea de que Vivian ya había llevado a casa a un joven desamparado, cuidándolo como si fuera suyo.
Guapo, joven y dispuesto a complacerla… ¿quién no se encariñaría con él
Solo que, cuando Vivian por fin salió de su ensoñación, descubrió que ese supuesto “perrito indefenso” tenía más identidades ocultas de las que alcanzaba a contar.
¿El enigmático director general de una corporación de élite? Era él
¿Uno de los diez hombres más ricos según Forbes? También él
¿Incluso el hombre al que ella estaba considerando como su posible próximo prometido? Para sorpresa suya… también era él.
—Mianmian, quédate conmigo —murmuró él, con una voz cargada de una promesa oscura—. Haré que Ethan Harrison se arrodille y te llame “tía”.
Vivian, que ya estaba planeando escapar a medianoche, se detuvo.
—Bueno… supongo que eso también funciona.