
Lara Simmons había pasado cien años en la Puerta Mística. Hasta el pequeño perro guardián negro que había llegado con ella había ascendido a los reinos superiores, mientras ella seguía atrapada en la entrada, tomando el sol como siempre.
Eldon Morris se manifestó frente a ella y proclamó: “Lara Simmons, vienes de otro mundo y aún tienes asuntos pendientes en el plano terrenal. Si deseas ascender, debes regresar a tu lugar de origen y resolver tus asuntos mortales antes de poder comprender el Dao Celestial.”
Al volver a la era moderna, Lara Simmons se convirtió en la falsa heredera que había usurpado el lugar de otra persona. Ahora, despojada de todo, siguió a sus padres biológicos y abandonó a la familia Simmons sin mirar atrás.
Los círculos de la élite aguardaban, convencidos de que Lara terminaría derrumbándose bajo la presión y volvería arrastrándose a la familia Simmons, rogando de rodillas que la recibieran.
Pero nadie habría imaginado lo que sucedió…
Lara Simmons fue reconocida por una familia verdaderamente aristocrática. Se convirtió en la hija adorada de los White y recuperó su verdadero nombre.
Apuestas de jade, lectura de fortuna, análisis del rostro, venta de talismanes, caza de espíritus…
La antes insignificante Lara Simmons se transformó en una maestra de las artes místicas, cuyos servicios requerían tarifas astronómicas y reservaciones con mucha anticipación. El prestigio de los White creció al ritmo de su nueva fama…