
Pensé que nada podía doler más que la traición de mi pareja, hasta que descubrí que se había casado con mi amiga a mis espaldas.
Una noche. Un error. Un encuentro imposible de olvidar con el único lobo que jamás debía tocar: el Alfa frío y peligroso. El hermano mayor —y mucho más atractivo— de mi ex.
Se suponía que no significaba nada.
Pero desperté marcada… y para nada sola.
Al final, el verdadero peligro no fue acostarme con el hermano equivocado,
sino darme cuenta de que él nunca tuvo intención de dejarme ir.