
La traición fue el fuego que la quemó. La venganza sería el hielo que la reconstruiría.
Rota pero no vencida, Sophia juró una cosa: nunca volvería a ser débil.
El frío y enigmático heredero del Grupo Financiero Lancaster, Alexander era un hombre de poder calculado, ambición despiadada y una obsesión que no se molestaba en ocultar.
Él vio el fuego bajo su hielo, el brillo detrás de sus cicatrices. No quería rescatarla, quería estar a su lado.
Con Alexander a su lado, recuperaría todo lo que le habían robado.
Dos corazones fríos. Un juego implacable.
¿Sería el amor su mayor venganza? ¿O su caída definitiva?