
Durante ocho años, Cecilia Moore fue la Luna perfecta: siempre leal y sin marcar.
Hasta el día en que encontró a la realidad: su compañero Alfa en su cama con una loba joven y pura.
En un mundo dominado por linajes y lazos de apareamiento, Cecilia siempre fue la rara, la que no encajaba del todo.
Pero ahora, está harta de jugar según las reglas de los lobos.
Sonríe, mientras le entrega a Xavier los informes financieros trimestrales,y bien sujetos al final, están los papeles del divorcio.
“¿Estás molesta?” él gruñe.
“Lo suficiente como para cometer un locura,” responde ella, con Se gesta bajo el mismo techo, pero entre ellos ya no hay hogar, solo una guerra silenciosa.
Xavier todavía se cree el Alfa en su hisoria, pero Cecilia ya está harto de seguir.
Con cada mirada helada y movimiento calculado, ella se prepara para desaparecer de su mundo, como la compañera que él nunca mereció.
Y cuando al fín él comprenda la fortaleza del corazón que rompió...
Puede que ya sea demasiado tarde para recuperarlo.