
Olivia pensó que su vida sería perfecta después de ser adoptada a una edad legal por la pareja Brookes, quienes eran empresarios bien conocidos en Nueva York.
Las cosas empeoraron para Olivia cuando se dio cuenta de que su prometido, Kellan, la odiaba profundamente y tenía otra mujer en su vida, y no le quedó otra opción más que seguir adelante con el matrimonio.