
Después de sufrir una fiebre alta, Lindsay Chester se da cuenta de que no es más que un personaje secundario inútil en una novela retro. Su mundo está lleno de desafíos: un padre parcial, una abuela despiadada y una hermanastra maliciosa. ¿La única parte positiva? Su increíble y amorosa madre. Conociendo el terrible futuro que le espera, Lindsay decide reescribir su destino.
Paso uno: ¡Negarse a ocupar el lugar de su hermana en el campo!
Paso dos: evitar a Noah Prescott a toda costa: ¡ella no será su esposa!
Pero ¿por qué el mismo hombre al que ella intenta desesperadamente esquivar aparece constantemente en su vida? Un día le trae chocolates, al siguiente le envía una casamentera y, finalmente, le propone una cita.
Noah Prescott: "Ya basta de fingir, cariño. Yo también tengo recuerdos de nuestra vida pasada..."
Lindsay Chester: "Disculpe... ¡¿qué?!"